viernes, 7 de marzo de 2008

Nuevo Correo Sindical






Número de Ejemplar Fecha de publicación
39 07 de marzo de 2008
38 06 de marzo de 2008



3 comentarios:

Miguel González Madrid dijo...

Brillantes opiniones la de Carlos Elizondo y, antes, de Gilberto Rincón Gallardo. Agregan nuevos elementos de reflexión sobre el conflicto laboral en la UAM y su contexto.

La euforia que sienten algunos en un ambiente de huelga y en movilizaciones por las calles para buscar solidaridad, aunque los objetivos tengan una naturaleza eminentemente económica y no impacten realmente la lógica del sistema, es un estado mental que muchos hemos vivido con experiencias similares.

El autoengaño, en esos estados, nos hace creer que podremos ganar la guerra contra el sistema, incluso sólo desde el bastión que nos corresponde. Lo lamentable es que tal ilusión nos hace perder de vista alternativas diversas de cambio social. No es que tengamos que aceptar la ideología del "fin de la historia" o que nos resignemos a vivir con el sistema capitalista oprimiendo nuestras vidas. Para cambiar el sistema y todas sus formas de dominación y operación, como la neoliberal, no hay una vía, sino varias. No existe ya un centro de dirección del cambio, sino muchos. John Holloway lo ha señalado muy bien en su libro CAMBIAR EL MUNDO SIN TOMAR EL PODER, aunque se le ha criticado por cierta concesión al anarquismo.

Las luchas sindicales son sólo una parte del engranaje de las luchas sociales. Por la vía reduccionista de la redistribución del ingreso no llegaremos lejos, además de que, como bien señala Carlos Elizondo, en todo caso lo que se puede ganar en un sector de trabajadores (si así fuera) lo perderían otros. En esa dirección estaríamos admitiendo una redistribución de migajas. Pero de lo que se trata es de cambiar las relaciones de poder en la producción del pastel y en el reparto de la riqueza desde su origen. No estaría mal que los trabajadores de la UAM o los de todas las universidades públicas obtuvieran mejores ingresos salariales. Pero, además de que eso no se puede lograr en el contexto de una huelga aislada, implicaría sacrificar otras necesidades sociales.

Tomar como pretexto que se iría progresivamente a un objetivo de mayor alcance desde una huelga, es ignorar una serie de consecuencias en una Universidad que, por su naturaleza, es plural y diversa. Creer que desde la UAM se puede hacer la revolución si se atizan otros movimientos sociales, crece la solidaridad, etc., es mantener aspiraciones legítimas de cambio social bajo el efecto de una euforia desmedida en un momento equivocado. Una cosa sí han logrado algunos dirigentes del SITUAM: unificar a la comunidad universitaria,... pero en su contra.

Ahora, para evitar mirar los errores propios, el puñado de dirigentes ultraizquierdistas y maximalistas quieren refugiarse en la búsqueda de solidaridad coyuntural y, fundamentalmente, en una petición que dignificaría acciones perdidas, pero que es absurda en las circunstancias actuales: un elevado incremento salarial a toda costa. El "todo o nada" no sirve como estrategia en un entramado de intereses en el que cada cual también se defiende en una lógica de negociación. Si se adopta la estrategia de negociación no hay lugar, entonces, para mantener una actitud necia, irracional e irresponsable.

¿Quedará la pérdida de un trimestre lectivo, en última instancia, como tablita de salvación de los errores sindicales, y se buscará adjudicarlo como una consecuencia de la oferta limitada de las autoridades de la UAM? Al contrario. La pérdida de un trimestre podría ser adjudicada al SITUAM, aun cuando éste quiera lavarse las manos desde ahora. Un modelo de sindicato está a punto de ser finiquitado. A veces, buscar una nueva etapa de vida se convierte en la muerte, cuando se hace a costa de los demás, de los propios aliados.

Raúl T.A. dijo...

La huelga en la UAM significa un tropiezo para la misma institución, institucion que habia logrado una superación académica y científica, siendo una de las universidades mas importantes del país, logrando con ello la excelencia académica. Desgraciadamente este tropiezo se debio a un grupo de personas pertenecientes a un sindicato que en la actualidad esta fragmentado internamente, a causa de luchas de ideosincarcias divergentes, haciendo de la UAM un rehen de sus propios intereses, intereses que van más allá de un sueño, como comunmente se dice, "un sueño guajiro" a comparación de otras instituciones de educación superior, mismas que en sus propias revisiones salariales y contractuales, en algunos casos, han pedido el 15 o hasta el 20 % de incremento salarial, aceptando finalmente el 4.25 % autorizado por el Gobierno Federal.

EL Sindicato, pidiendo algo más allá de la realidad, insiste en exigir a esta universidad un porcentaje que queda fuera de todo contexto presupuestal, argumentando que el salario en la universidad se ha visto rezagado con el tiempo, pero lo que no saben, es que, como toda sociedad que vive dentro de un pais capitalista, las universidades publicas dependen economicamente del presupueston que les otorga el Gobierno Federal o de los Estados, y que el presupuesto para salarios otorgados por dichos gobiernos, tienen un tope, tope aprobado por un organo legislador y administrado por un poder ejecutivo, por lo que la peticion del sindicato va mas alla, de la autorización presupuestal que le otorga el Gobierno federal a la UAM.

Anónimo dijo...

QUE RENUNCIA EL RECTOR GENERAL Y EL SECRETARIO GENERAL, PAR DE BORRACHOS.