sábado, 23 de febrero de 2008

Exponen cifras sobre la UAM // Correo Ilustrado

El Correo Ilustrado
La Jornada (México) - hace 5 horas
Exponen cifras sobre la UAM

Carta abierta al Doctor José Lema Labadie,
Rector General de la Universidad Autónoma Metropolitana:

Hemos revisado el pliego petitorio así como las propuestas y presupuesto de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), y concluimos que además de justas son factibles las demandas del sindicato. Si se toma como referencia las cláusulas relativas a las prestaciones por despensa, vale anual y apoyo alimentario, los montos por el ajuste demandado ascienden a 0.57 por ciento del presupuesto total de la UAM (3 mil 866 millones de pesos: SHCP-PEF 2008). En cuanto a las prestaciones de ayuda a la familia, los montos correspondientes constituyen 0.51 por ciento. El conjunto de estas prestaciones representan apenas 1.08 por ciento del presupuesto total de la UAM. Debe tenerse en cuenta que estas son las demandas de mayor impacto presupuestal, puesto que, en el resto de las cláusulas, los efectos son marginales o de nulo impacto económico. Conforme a este análisis, son 20, de las 31 propuestas sindicales revisadas, en las que contemplamos una total factibilidad de llegar a un acuerdo.

Señor rector, en este análisis no encontramos razones para que usted no pueda resolver el conflicto y seguir prolongando indefinidamente la huelga en la UAM. Es su obligación defender el carácter público de nuestra universidad, lo cual sólo podrá lograr con acciones que no se subordinen sino que contrapesen las políticas neoliberales del gobierno mexicano.
Rosa María Magaña Alvarez y Germán Vargas Larios, UAM-I

4 comentarios:

Miguel González Madrid dijo...

Con cuidado. Las ilusiones aparte, aunque nuestras aspiraciones sean legítimas y nuestras demandas justas.

Los cálculos de la carga presupuestal que implica la satisfacción de demandas de salario directo e indirecto es importante. Pero, incluso siendo proporcionalmente reducida en el total del presupuesto en operación, requiere de una recomposición por capítulos. Por la naturaleza de los conceptos calculados, el capítulo 1000 sería el de mayor impacto. Las reglas que rigen los presupuestos públicos impiden efectuar transferencias al capítulo 1000 (gasto corriente), y no sé si existen algún tipo de excepción al respecto en el ámbito federal. Por tanto, satisfacer demandas laborales con un impacto evidente en dicho capítulo requiere, básicamente, que el capítulo 1000 sea ampliado por la vía de un incremento presupuestal. Otra vía es el recorte de gastos de representación, reducción de personal de confianza, mayor disciplinamiento del gasto en general para producir ahorros, etc.

Sin duda, es oportuno revisar las proporciones del gasto universitario, no sea que, como en algunos gobiernos, la proporción de gasto corriente sea significativa y ahogue la posibilidad de apoyar actividades creativas, desarrollo tecnológico, desarrollo de infraestructura, etc.

El cálculo de casi 2% del impacto del costo presupuestal de satisfacer el pliego petitorio en la parte económica puede dar la impresión de que no sería difícil que el órgano interno competente autorice las transferencias necesarias. Sin duda, sería raro que alguno de los beneficiados directos se quejara de recibir más de lo que antes recibía en salario directo e indirecto. Pero esta no es precisamente una cuestión de cuentas alegres. El reparto del dinero por órganos y organismos, con un criterio de prioridades, y de escasez de recursos públicos, hace que todo mundo dispute hasta el último centavo en el esquema de gasto federal. Entonces, ¿es posible, en 2008, conseguir más recursos para la UAM y, particularmente, lograr una ampliación de alrededor de 2% para gasto corriente y, en menor medida, para otros capítulos (capacitación, adiestramiento, etc.). Por ley debe exigirse que se atiendan diversas condiciones laborales y de vida. Lo que debe discutirse, además, es si lo que se disputa por parte de los trabajadores asalariados del país no es la misma renada del pastel que anualmente se programa al tales efectos, mientras que el capital protege, como sea la mayor rebana, que representa 90% del pastel.
El asunto del cálculo de proporciones, como se observa, no es tan sencillo. En el fondo, nos lleva a dar cuenta de que el capital, con el modelo neoliberal imperante, ha logrado salvar bien su propia rebanada. No descubro el hilo negro, sólo sugiero que, como buenos marxistas, hay que reeler al propio Marx. Que nos se nos olvide de dónde provienen los ingresos del Estado y toda la riqueza de una sociedad y, además, que el Estado del bienestar, desmantelado desde hace varios años, requiere ser reconstruido más allá de una vía puramente sindicalista, que no debe ser menospreciada, pero tampoco puesta en el centro de las luchas sociales. Quien adore el sindicalismo tal vez se tope en sus pesadilla con Lenin, por ejemplo, si no con el mismo Marx. Sólo sugiero dar el justo lugar a las luchas sindicales, por muy impactantes y emotivas que sean, o incluso por la lamentable pérdida de vidas que en algunos casos suelen implicar.

En fin, viejos temas requieren ser replanteados a la luz de nuevas alternativas. Tal vez el propio concepto de sindicalismo deba ser reformulado a la luz de experiencias en diversas partes del mundo. Conviene no ahogarnos en nuestra propias penas, no obsesionarnos con la creencia de que el adversario se encuentra en casa, no ignorar que en otra parte están los verdaderos dominadores.

No queramos avanzar un paso, que luego impliquen retroceder dos pasos. Antes de volar, verifiquemos que nuestras alas no se derritan al aproximarnos al sol que queremos alcanzar.

Saludos.

Miguel González Madrid.
mgmadrid@terra.com.mx

Miguel González Madrid dijo...

(CORREGIDO)

Con cuidado. Las ilusiones aparte, aunque nuestras aspiraciones sean legítimas y nuestras demandas justas.

Los cálculos de la carga presupuestal que implica la satisfacción de demandas de salario directo e indirecto es importante. Pero, incluso siendo proporcionalmente reducida en el total del presupuesto en operación, requiere de una recomposición por capítulos. Por la naturaleza de los conceptos calculados, el capítulo 1000 sería el de mayor impacto. Las reglas que rigen los presupuestos públicos impiden efectuar transferencias al capítulo 1000 (gasto corriente), y no sé si existe algún tipo de excepción al respecto en el ámbito federal. Por tanto, satisfacer demandas laborales con un impacto evidente en dicho capítulo requiere, básicamente, que el capítulo 1000 sea ampliado por la vía de un incremento presupuestal. Otra vía es el recorte de gastos de representación, reducción de personal de confianza, mayor disciplinamiento del gasto en general para producir ahorros, etc. En esta posibilidad, no obstante, se debe admitir que implica dejar intocada la cuestión del reparto del dinero anualizado entre todos los órganos y organismos públicos, además de la naturaleza del presupuesto público en una sociedad capitalista.

Sin duda, es oportuno revisar las proporciones del gasto universitario, no sea que, como en algunos gobiernos, la proporción de gasto corriente sea significativa y ahogue la posibilidad de apoyar actividades creativas, desarrollo tecnológico, desarrollo de infraestructura, etc.

El cálculo de casi 2% del impacto del costo presupuestal de satisfacer el pliego petitorio en la parte económica puede dar la impresión de que no sería difícil que el órgano interno competente autorice las transferencias necesarias. Sin duda, sería raro que alguno de los beneficiados directos se quejara de recibir más de lo que antes recibía en salario directo e indirecto. Pero esta no es precisamente una cuestión de cuentas alegres. El reparto del dinero por órganos y organismos, con un criterio de prioridades, y de escasez de recursos públicos, hace que todo mundo dispute hasta el último centavo en el esquema de gasto federal. Entonces, ¿es posible, en 2008, conseguir más recursos para la UAM y, particularmente, lograr una ampliación de alrededor de 2% para gasto corriente y, en menor medida, para otros capítulos (capacitación, adiestramiento, etc.). Por ley debe exigirse que se atiendan diversas condiciones laborales y de vida. Lo que debe discutirse, además, es si lo que se disputa por parte de los trabajadores asalariados del país no es la misma renada del pastel que anualmente se programa al tales efectos, mientras que el capital protege, como sea la mayor rebana, que representa 90% del pastel.
El asunto del cálculo de proporciones, como se observa, no es tan sencillo. En el fondo, nos lleva a dar cuenta de que el capital, con el modelo neoliberal imperante, ha logrado salvar bien su propia rebanada. No descubro el hilo negro, sólo sugiero que, como buenos marxistas, hay que reeler al propio Marx. Que nos se nos olvide de dónde provienen los ingresos del Estado y toda la riqueza de una sociedad y, además, que el Estado del bienestar, desmantelado desde hace varios años, requiere ser reconstruido más allá de una vía puramente sindicalista, que no debe ser menospreciada, pero tampoco puesta en el centro de las luchas sociales. Quien adore el sindicalismo tal vez se tope en sus pesadilla con Lenin, por ejemplo, si no con el mismo Marx. Sólo sugiero dar el justo lugar a las luchas sindicales, por muy impactantes y emotivas que sean, o incluso por la lamentable pérdida de vidas que en algunos casos suelen implicar.

En fin, viejos temas requieren ser replanteados a la luz de nuevas alternativas. Tal vez el propio concepto de sindicalismo deba ser reformulado a la luz de experiencias en diversas partes del mundo. Conviene no ahogarnos en nuestras propias penas, no obsesionarnos con la creencia de que el adversario se encuentra en casa, no ignorar que en otra parte están los verdaderos dominadores.

No queramos avanzar un paso, que luego impliquen retroceder dos pasos. Antes de volar, verifiquemos que nuestras alas no se derritan al aproximarnos al sol que queremos alcanzar.

Saludos.

Miguel González Madrid.
mgmadrid@terra.com.mx

Miguel González Madrid dijo...

(CORREGIDO)

Con cuidado. Las ilusiones aparte, aunque nuestras aspiraciones sean legítimas y nuestras demandas justas.

Los cálculos de la carga presupuestal que implica la satisfacción de demandas de salario directo e indirecto es importante. Pero, incluso siendo proporcionalmente reducida en el total del presupuesto en operación, requiere de una recomposición por capítulos. Por la naturaleza de los conceptos calculados, el capítulo 1000 sería el de mayor impacto. Las reglas que rigen los presupuestos públicos impiden efectuar transferencias al capítulo 1000 (gasto corriente), y no sé si existe algún tipo de excepción al respecto en el ámbito federal. Por tanto, satisfacer demandas laborales con un impacto evidente en dicho capítulo requiere, básicamente, que el capítulo 1000 sea ampliado por la vía de un incremento presupuestal. Otra vía es el recorte de gastos de representación, reducción de personal de confianza, mayor disciplinamiento del gasto en general para producir ahorros, etc. En esta posibilidad, no obstante, se debe admitir que implica dejar intocada la cuestión del reparto del dinero anualizado entre todos los órganos y organismos públicos, además de la naturaleza del presupuesto público en una sociedad capitalista.

Sin duda, es oportuno revisar las proporciones del gasto universitario, no sea que, como en algunos gobiernos, la proporción de gasto corriente sea significativa y ahogue la posibilidad de apoyar actividades creativas, desarrollo tecnológico, desarrollo de infraestructura, etc.

El cálculo de casi 2% del impacto del costo presupuestal de satisfacer el pliego petitorio en la parte económica puede dar la impresión de que no sería difícil que el órgano interno competente autorice las transferencias necesarias. Sin duda, sería raro que alguno de los beneficiados directos se quejara de recibir más de lo que antes recibía en salario directo e indirecto. Pero esta no es precisamente una cuestión de cuentas alegres. El reparto del dinero por órganos y organismos, con un criterio de prioridades, y de escasez de recursos públicos, hace que todo mundo dispute hasta el último centavo en el esquema de gasto federal. Entonces, ¿es posible, en 2008, conseguir más recursos para la UAM y, particularmente, lograr una ampliación de alrededor de 2% para gasto corriente y, en menor medida, para otros capítulos (capacitación, adiestramiento, etc.). Por ley debe exigirse que se atiendan diversas condiciones laborales y de vida. Lo que debe discutirse, además, es si lo que se disputa por parte de los trabajadores asalariados del país no es la misma renada del pastel que anualmente se programa al tales efectos, mientras que el capital protege, como sea la mayor rebana, que representa 90% del pastel.
El asunto del cálculo de proporciones, como se observa, no es tan sencillo. En el fondo, nos lleva a dar cuenta de que el capital, con el modelo neoliberal imperante, ha logrado salvar bien su propia rebanada. No descubro el hilo negro, sólo sugiero que, como buenos marxistas, hay que reeler al propio Marx. Que nos se nos olvide de dónde provienen los ingresos del Estado y toda la riqueza de una sociedad y, además, que el Estado del bienestar, desmantelado desde hace varios años, requiere ser reconstruido más allá de una vía puramente sindicalista, que no debe ser menospreciada, pero tampoco puesta en el centro de las luchas sociales. Quien adore el sindicalismo tal vez se tope en sus pesadilla con Lenin, por ejemplo, si no con el mismo Marx. Sólo sugiero dar el justo lugar a las luchas sindicales, por muy impactantes y emotivas que sean, o incluso por la lamentable pérdida de vidas que en algunos casos suelen implicar.

En fin, viejos temas requieren ser replanteados a la luz de nuevas alternativas. Tal vez el propio concepto de sindicalismo deba ser reformulado a la luz de experiencias en diversas partes del mundo. Conviene no ahogarnos en nuestras propias penas, no obsesionarnos con la creencia de que el adversario se encuentra en casa, no ignorar que en otra parte están los verdaderos dominadores.

No queramos avanzar un paso, que luego impliquen retroceder dos pasos. Antes de volar, verifiquemos que nuestras alas no se derritan al aproximarnos al sol que queremos alcanzar.

Saludos.

Miguel González Madrid.
mgmadrid@terra.com.mx

Miguel González Madrid dijo...

Ahora, las autoridades de la UAM y la representación sindical deberán demostrar que la buena disposición a avanzar en las negociaciones no es sólo para la foto, pese a las provocaciones de un grupo de presuntos estudiantes y otras personas en la sesión del 28 de febrero.

El que se tolere la libre manifestación de ideas no significa estar de acuerdo con su contenido. Los distintos grupos (de académicos y estudiantiles, fundamentalmente) deben presionar más bien a las partes en negociación a encontrar soluciones a un conflicto laboral que produce ya daños irreversibles al desarrollo científico. En última instancia, y por lo medios que la misma democracia provee, puede ser necesario convocar a un plebiscito general para determinar el sentido mayoritario de las comunidad académica y de la estudiantil con respecto a la huelga, sólo para que quede claro de qué lado se cargan las voces, pero eso sólo mostraría que las partes (autoridades y dirigencia sindical) en conflicto son incapaces de construir acuerdos, y a la UAM en general le causaría un gran desprestigio nacional e internacional.

¡Basta ya de provocaciones! ¡Basta de cobijarse en demandas justas que, sin embargo, por ahora son inatendibles (la demanda de incremento salarial de 35%), no por falta de voluntad, sino por factores estructurales que escapan del control de la UAM! ¡La UAM no será refugio de golpistas y reduccionistas, ni de la ultraizquierda ni de la ultraderecha! La incapacidad de este tipo de corrientes se demuestra cuando, para subsistir, quieren asirse al extremismo que, por naturaleza, es intolerante. Se comprueba, de uno y otro lado, en el tipo de bases sociales y políticas de quienes ocuparon la presidencia de la República o de quienes la quisieron ocupar.

La UAM es mucho más grande que cualquier aspiración extremista. La UAM no será instrumento de autodestrucción académica, y quienes nos sentimos parte de ella tenemos ya un gran reto: reconstruirla, aun sobre algunas bases nuevas. La UAM no será nunca lo que en otros tiempos los extremismos hicieron con la UNAM.

Saludos.

MIGUEL GONZÁLEZ MADRID.